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1. El Museo.

1.1 Rasgos históricos

1.2 Historia del Museo en México

1.3 Concepto de Museo

1.3.1 Tipología del Museo

1.4 Museos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público

1.4.1 Las colecciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público

1.4.2 El Museo de arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público

1.4.3 Los recintos históricos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público

1.4.4 La Galería Nacional

2. La exposición ACERVOS artísticos de la NACIÓN en custodia de la SHCP

2.1 Los públicos

2.2 La exposición ACERVOS artísticos de la NACIÓN en custodia de la SHCP

3. El ocio, una necesidad humana

3.1 Ocio humanista

3.1.1 Componentes del ocio humanista

3.2 El ocio como necesidad

3.3 ACERVOS artísticos de la NACIÓN en custodia de la SHCP, una experiencia de ocio autotélico

1.1 Rasgos históricos

Las musas, hijas de la Memoria, jóvenes y entretenidas diosas de las artes, las ciencias y de la propia Historia, eran invocadas en Grecia tanto por integrantes de escuelas filosóficas y de instituciones de investigación científica, cuanto por los centenares de fieles que acudían a buscar el consuelo o a expresar su agradecimiento a estas festivas divinidades, entregando ofrendas y exvotos fabricados por artesanos y orfebres de todas latitudes.

Quizá el primer mouseion helénico haya sido el fundado por Platón en su célebre Academia, durante la IV centuria a.C. Al otro extremo del mundo griego, en la primera mitad del siglo III a.C., Ptolomeo Filadefo construye en Alejandría un suntuoso mouseion, integrado además por la celebérrima biblioteca, un observatorio, un anfiteatro y un museo científico, constituido por un jardín botánico y un zoológico. Lugar sagrado, sí, pero simultáneamente centro de investigación y reflexión de la ciencia y de la filosofía.

Es a través de los tesauroi (tesoros de templos y santuarios), de las pinacotecas (donde se guardaban las pinturas) y, finalmente, de los museions, que el mundo helénico mostró sus colecciones públicas, estimadas por sus implicaciones históricas, estéticas y religiosas. Si algunos tratadistas insisten en que los tesoros y pinacotecas son acervos más bien de carácter artístico, mientras los mouseions se limitan a la exposición de colecciones científicas, lo esencial es poder afirmar que la Grecia antigua supo crear diversas expresiones museísticas.

De modo que, después de una somera revisión de los primeros antecedentes "occidentales" del museo, aunada a la tendencia contemporánea que pugna por una ampliación de éste como espacio abierto al conocimiento, puede comenzar a apreciarse un cierto vínculo más profundo que aquella mera "relación etimológica" entre el mouseion, de honda raíz humanística, y el imperativo actual de los museos: humanizar y dinamizar la relación entre los sujetos y los objetos a ellos presentados.

En el caso romano, Pompeyo, Julio César y Cicerón se enorgullecían de sus respectivas colecciones privadas. El emperador Adriano mando construir una especie de museo al aire libre, en el que reunió reproducciones de escenarios y edificios de diferentes lugares de su vasto imperio. Es interesante anotar que, entre los sitios ahí reconstruidos, estuviese presente la antigua Academia de Atenas con su mouseion.

De modo que en Roma, donde se fraguó el valor hedonístico y económico del arte, se produjo un principio de trascendental importancia para la historia del coleccionismo y los museos: dar utilidad pública a las obras de arte.

Posteriormente, con la llegada del cristianismo aparecen nuevos vocablos en lo refernte a los museos, studiolos (pequeños aposentos con espléndidos artesonados y piezas de arte que, más que bibliotecas, eran lugares de meditación y lectura), gallerias (amplias, alargadas e iluminadas estancias donde se conservaban colecciones de pintura y escultura) y gabinettos (recintos rectangulares o cuadrados que contenían animales disecados y rarezas botánicas, entremezclados con objetos valiosos e instrumental científico), que proliferarám en palacios y residencias de aristócratas, jerarcas eclesiásticos y miembros de los expansivos sectores bancario, mercantil e industrial.

1.2 Historia del Museo en México

En el siglo dieciocho, Carlos III envió un grupo de expertos encabezados por José Longinos Martínez, para estudiar y recopilar ejemplares de animales, plantas y minerales. Con el producto de estos trabajos se inauguró en 1790 el Primer Gabinete de Historia Natural en la calle de Plateros 89, que fue desintegrado durante la guerra de Independencia. Los objetos que pudieron salvarse se ubicaron en diversos locales, hasta que la Universidad acogió la colección en el Colegio de San Ildefonso en 1802.



Tras la consumación de la Independencia, Iturbide creó en 1822 un Conservatorio de Antigüedades con las colecciones que quedaron de ese museo. En 1825, por decreto del presidente Guadalupe Victoria se fundó el Museo Nacional Mexicano, que recuperó lo que quedaba del Gabinete de 1790 e incorporó las colecciones del Conservatorio de Antigüedades. Durante el breve imperio de Maximiliano de Habsburgo se creó, y estuvo abierto apenas un año, el Museo Público de Historia Natural, Arqueología e Historia, inaugurado en 1866 en la calle de Moneda.

1823 La Academia de San Carlos inició su labor en la Antigua Casa de Moneda, pero después de 10 años se estableció en lo que fue el Hospital del Amor de Dios, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en el número 22 de la calle de Academia, donde permanece hasta hoy en día. Se trata de un edificio protegido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, que conserva su originalidad. Solamente la cúpula que tiene el patio fue construida en los años 20 del siglo XX, por el arquitecto Antonio Rivas Mercado.

Esta institución fue fundada el 4 noviembre de 1781, en honor al rey Carlos III, en el día de su santo. Empezó a impartir clases bajo el nombre de Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos: arquitectura, pintura y escultura de la Nueva España. Posteriormente se expidió la Cédula Real el 18 de noviembre de 1784 para constituir la Real Academia de San Carlos de la Nueva España y se difundió la real orden por el virrey Matías de Gálvez el primero de julio de 1785.

El objetivo primordial al fundar la Academia de San Carlos era educar y capacitar a los llamados “naturales”, es decir, los indígenas de la Nueva España. Para ello se invitó a artistas españoles relevantes como Manuel Tolsá para que formaran parte del grupo de profesores que impartieron cátedra, tomando en cuenta los modelos franceses, ingleses y españoles como principal influencia.

El florecimiento de la Academia de San Carlos se dio durante los Siglos XVIII y XIX, pues fue el punto de origen de casi toda la pintura, la escultura y el dibujo que se produjo en México y Centroamérica en ese momento. Al ser la primera escuela de arte fundada en el continente americano durante varios años, tuvo gran afluencia de jóvenes provenientes de otros países que llegaron a conformar una plantilla de estudiantes de alrededor de 400 alumnos.

Según datos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), institución a la que fue incorporada desde 1910, durante el siglo XIX gran parte de las construcciones realizadas en México, como las iglesias y centros educativos, se originaron en la Academia de San Carlos. A finales del siglo XIX y en los albores del siglo XX, esta escuela fue testigo de la influencia de algunos movimientos europeos en la necesidad los artistas de retratar las costumbres del México con el muralismo.

Una de las bibliotecas más amplias y con mayor riqueza en colecciones de libros que van del siglo XV hasta nuestros días, fue formada en la Academia de San Carlos. Actualmente en sus instalaciones se mantiene un fondo reservado del orden de 400 a 500 volúmenes, y en la Biblioteca Nacional está el llamado Fondo San Carlos, de alrededor de 300 libros, algunos de ellos fueron traídos a la Nueva España o elaborados en los principios de la Academia.

El gobierno de Juárez apoyó la educación científica, creó la Academia Nacional de Ciencias, el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico, la Biblioteca Nacional. Así resurgió el Museo Nacional, que incrementó su acervo y se erigió como sede de la Sociedad Mexicana de Historia Natural.

1880 Inicia el caso Charnay en la cámara de Diputados. Sobre monumentos arqueológicos, exportación, guardia y conservación de bienes nacionales1

1885 Leopoldo Batres es nombrado Inspector y Conservador de Monumentos Arqueológicos

1887 Galería de monolitos

1897 Decreto que reafirma la propiedad de la nación sobre los bienes arqueológicos

A fines del siglo XIX el Gobierno Federal creó una institución dedicada a la investigación científica, difusión y docencia de la Geología para conocer los recursos naturales explotables de nuestro país y, para ello, se estableció en 1886, por iniciativa del Ingeniero Geólogo Don Antonio del Castillo, la Comisión Geológica Nacional. El 17 de septiembre de 1888, el Congreso de la Unión decretó la creación del Instituto Geológico Nacional, dependiente de la Secretaría de Fomento, Colonización e Industria.

Las primeras investigaciones realizadas fueron de especulación científica, que obedecía a la labor de preparación que tenía que llevarse a efecto para aplicar poco a poco los conocimientos en el desarrollo de las industrias minera y petrolera, el uso de los minerales no metálicos, además del aprovechamiento de las aguas superficiales y subterráneas utilizadas en las actividades agrícolas. Por ello se explica que las primeras publicaciones se ocuparon del Bosquejo Geológico de México, de un Catálogo Sistemático y Geográfico de las Especies Mineralógicas de la República Mexicana y de la Recopilación Bibliográfica, Geológica y Minera, así como estudios de Vulcanología y paleontología.

Después de creado el instituto se pensó en un edificio que albergara a su personal y fue hasta el 17 de julio de 1890 cuando se inició la construcción de este edificio, ubicado en la 5ta calle del Ciprés No. 2728 (actualmente Jaime Torres Bodet No. 176), bajo la dirección del Arq. Carlos Herrera López, en colaboración con el Ing. José Guadalupe Aguilera Serrano, autor de los planos y distribución de las áreas. El 1o de junio de 1904, se inician las labores de investigación con la fundación de la Sociedad Geológica Mexicana y el 6 de septiembre de 1906 se inauguró oficialmente el edificio, con motivo del X Congreso Geológico Internacional; en en 1917 el organismo pasa a ser dependiente de la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo cambiando su nombre por "Departamento de Exploraciones y Estudios Geológicos".

El 16 de noviembre de 1929 la institución pasó a formar parte de la Universidad Nacional Autónoma de México, con el Nombre de Instituto de Geología de la U.N.A.M., mismo que conserva en la actualidad; y en el año de 1956 el personal académico y administrativo fue trasladado a las nuevas instalaciones en Ciudad Universitaria, conservándose desde entonces este edificio exclusivamente como Museo del Instituto de Geología de la U.N.A.M. Designación que prevalece sin modificación alguna hasta el presente.

1Morales,M.C.G. “Orígenes de la museología mexicana”, México, Universidad Iberoamericana, Centro de información Académica, 1994.

1.3 Concepto de Museo

La definición de museo ha evolucionado a lo largo del tiempo en función de los cambios de la sociedad. Desde su creación en 1946, el ICOM actualiza esta definición para que corresponda con la realidad de la comunidad museística mundial.

Hoy, conforme a los estatutos del ICOM adoptados durante la 22ª Conferencia general de Viena (Austria) en 2007:

“Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo.”

Esta definición es una referencia dentro de la comunidad internacional.

1.3.1 Tipología del Museo

Tipologías por temas y colecciones

Museos de Arte

De Bellas Artes: Exhiben conjuntos de obras en secuencias cronológicas, ordenadas en estilos, corrientes, conjuntos estilísticos o de autores y en grupos temáticos.

De Artes Aplicadas: Exponen obras artísticas con la principal función de demostrar sus usos, materiales y técnicas constructivas.

De Artes Populares: Dan a conocer producciones ligadas a la artesanía, procesos productivos y sus autores, casos relacionados con la etnografía.

Historia: Abordan el pasado del hombre y de las sociedades humanas. Narran las historias nacionales a manera de argumentos oficiales, mediante símbolos y elementos que insisten en un nacionalismo integrador.

Arqueología: Estudian los vestigios de antiguas civilizaciones a partir de los cuales se formulan conclusiones científicas susceptibles de divulgación. Los museos in situ son creados en los mismos lugares donde se requiere explicar una historia a partir de sus propios objetos e inmuebles.

De etnografía: Ponen a la vista del público los rasgos culturales característicos de grupos humanos vivos unidos por un mismo origen, raza, lengua o religión.

De Ciencia: Los Museos de Historia Natural se ocupan de los bienes de la naturaleza. Muestran los grandes periodos de la historia de la Tierra incluidos el origen y el desarrollo de la vida, los procesos geológicos significativos que han conformado la superficie terrestre y los fenómenos ecológicos y biológicos relacionados con la evolución del suelo, el agua, los ecosistemas marinos y costeros y las comunidades de plantas y animales.

Museos Generales: Guardan la memoria de diversas esferas de la vida social que no siempre se consideran en temática de los museos tradicionales. Constituyen valiosos ejemplos de apropiación y rescate de bienes culturales y naturales contemporáneos: el mar, los bomberos, el ferrocarril, el perfume, los deportes, la imagen, el movimiento, la inmigración, las máscaras, del juguete, del automóvil, etc.

1.4 Museos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público

Antiguo Palacio del Arzobispado

El primer obispo de la Nueva España, Fray Juan de Zumárraga, escogió este sitio para fijar en él su residencia. Zumárraga fue nombrado arzobispo en 1547, pero falleció antes de recibir las bulas de su consagración. A pesar de haber donado en vida la casa y sus posteriores ampliaciones al Hospital del Amor de Dios, por decisión de la jerarquía eclesiástica, este sitio habría de fungir como sede del Arzobispado de México.

A lo largo de la colonia, la modesta construcción original fue transformándose, siguiendo los más diversos estilos de la arquitectura novohispana. Alcanzó sus dimensiones y majestuosidad de Palacio en el siglo XVIII, características que permanecen hasta nuestros días. Su estructura está compuesta de corredores que rodean el patio principal, con sus pilares labrados en cantera, decorados con pilastras toscanas planas en sus dos caras y elegantes arcos rebajados que delimitan el espacio interior, donde encontramos dos hermosos patios con sus fuentes. La fachada está coronada por arcos invertidos con pináculos, balcones en la planta alta y una portada custodiada por estípites.

En el Palacio del Arzobispado se encontraban las habitaciones privadas de los altos prelados de la Iglesia Católica, las oficinas, los tribunales, una fábrica de campanas y una cárcel eclesiástica, donde fue recluido uno de los precursores de la guerra de Independencia, el Lic. Francisco Primo de Verdad y Ramos, quien murió ahí mismo en circunstancias misteriosas.

Tras haber sido cárcel para los enemigos de la Revolución de Ayutla, y posteriormente cuartel de las tropas francesas en 1867, la República Restaurada asignó el inmueble a la Contaduría Mayor de Hacienda y a la Imprenta del Gobierno Federal, donde se editaba el Diario Oficial. Otra área la ocupó la fábrica de cigarros La Sultana, hasta 1890.

Por Decreto Presidencial, en 1961, se destinó el inmueble a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, fue sede de una escuela primaria, guardería y jardín de niños; también, oficinas de la Secretaría de Hacienda, de la Dirección General de Crédito Público, de Guerra y Marina, de Bienes Nacionales e Inspección Administrativa. En 1931 se le declaró Monumento Histórico.

Debido al terremoto que sacudió a la ciudad de México, en 1985, el edificio no padeció el hundimiento pero sí daños estructurales, siendo cerrado para su total restauración, a cargo de la entonces Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología. Durante los trabajos de rescate se localizó el basamento del muro norte y oriente de la pirámide del Templo de Tezcatlipoca; y enterrado a dos metros debajo de la fuente del segundo patio, se encontró un monolito circular pintado de rojo. Estaba en su posición original, sobre lo que pudiera ser la plataforma del templo, una piedra basáltica de 224 cm de diámetro, con una representación del sol, labrada en la parte superior y en el centro, un rostro de una deidad solar.

En 1982, La Secretaría de Hacienda y Crédito Público, inició el programa Rescate y Restauración, con el propósito de rescatar, registrar, conservar y divulgar nuestro patrimonio nacional. Las obras de restauración y remodelación fueron concluidas en 1994. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público determinó convertir este inmueble en un espacio dedicado a la cultura para exhibir de manera permanente las colecciones Acervo Patrimonial y Pago en Especie, concebidas en el Programa Pago en Especie, mismas que enriquecen el patrimonio artístico nacional.

En 1975, se publicó el Decreto que regula el Programa Pago en Especie, régimen de excepción fiscal optativo que facilita a los creadores plásticos el cumplir con sus obligaciones tributarias, al tiempo de integrar una colección que enriquece el patrimonio artístico nacional; de esta manera, en la Colección Pago en Especie se dan cita prominentes artistas de la plástica mexicana del siglo XX; maestros de la Escuela Mexicana de Pintura, exponentes de las corrientes abstractas y figurativas posteriores, así como los jóvenes artistas con innovadoras propuestas. El acervo está integrado por diversas expresiones de la escultura, pintura y gráfica, tradiciones plásticas reinterpretadas a la sombra del parteaguas cronológico que se anuncia en las inquietudes de los autores. Nombres y enfoques temáticos se fusionan en un corpus armónico donde la libertad creativa abre espacios, demostrando la fuerza y posibilidad evolutiva de las artes.

Paralelamente a la exhibición de muestras y tomando en cuenta que lo más importante en la educación y la apreciación artística es la diversión y el juego como herramienta cognoscitiva, desde hace algunos años, el Museo de la SHCP dedica un Espacio Lúdico para ofrecer al público la posibilidad de complementar su visita con una experiencia directa con la exposición en turno, al reinterpretar las obras de arte por medio de ejercicios plásticos o vivenciales. De esta manera se refuerza el aprendizaje obtenido durante el recorrido y se adquieren habilidades en el campo de lo social, el lenguaje y la habilidad psicomotora.


1.4.1 Colecciones

Colección Pago en Especie

En 1982, La Secretaría de Hacienda y Crédito Público, inició el programa Rescate y Restauración, con el propósito de rescatar, registrar, conservar y divulgar nuestro patrimonio nacional. De esta manera surgió la colección Acervo Patrimonial, actualmente integrada por alrededor de diez mil piezas de índole variada, como mobiliario, equipos de oficina, herrajes, objetos de ornato y artes aplicadas, pinturas, esculturas, filatelia fiscal y numismática.

De la iniciativa de un grupo de artistas, encabezado por David Alfaro Siqueiros, surgió la colección Pago en Especie: la opción del pago anual de impuestos mediante obra plástica de su autoría, presentada ante el entonces Director del Impuesto sobre la Renta, Lic. Hugo B. Margáin, en 1957. La propuesta fue aprobada y una donación de Diego Rivera de su obra El estudio del artista marcó el inicio de los trámites para instrumentar el programa fiscal. En el Decreto Presidencial de 1975 quedó formalizado el programa Pago en Especie. Posteriormente fue modificado en 1984 y 1994, para modernizar su instrumentación.

El programa se llevó a cabo en distintas oficinas de la SHCP como Palacio Nacional, la Casa de Moneda, las oficinas federales de Hacienda, los Talleres de Impresión de Estampillas y Valores y la Dirección General de Aduanas, entre otras dependencias.

La constante aportación de artistas plásticos ha llevado a conformar una importante colección no sólo porque se trata de una muestra que refleja las tendencias estéticas del arte contemporáneo del último tercio del siglo XX, sino porque sustenta un programa de contribución fiscal único en el mundo, que ofrece a los creadores mexicanos o extranjeros radicados en México, la alternativa de cumplir sus obligaciones tributarias con su producción reciente.
La colección Pago en Especie está integrada predominantemente por pintura y escultura. El catálogo incluye obra de, entre otros muchos artistas, Rufino Tamayo, Agustín Lazo, Adolfo Best Maugard, Angelina Beloff, Carlos Mérida, Leonora Carrington, Raúl Anguiano, José Chávez Morado, Francisco Corzas, Luis Nishizawa, Ricardo Martínez, Manuel Félguerez, Cordelia Urueta, Vicente Rojo, Joy Laville, Roger Von Gunten, Luis López Loza, Ricardo Rocha, Alfredo Castañeda, Xavier Esqueda, Vicente Gandía, Rodolfo Morales, Alberto Castro Leñero, Roberto Cotazar, José Castro Leñero, Sergio Hernández, Nahum B. Zenil, Arturo Rivera, Carla Rippey, Enrique Estrada, Jesús Urbieta, Estrella Carmona, Miguel Castro Leñero, Magali Lara, Carlos Nakatani, Byron Gálvez y Javier Marín.
Diversos géneros, corrientes artísticas dominantes o efímeras, lenguajes formales, expresivos, asuntos y propuestas estéticas que oscilan entre el minimalismo y el eclecticismo formal, o bien entre el arte conceptual o el hiperrealismo, son las notas distintivas que dan dinamismo y versatilidad a la colección Pago en Especie, patrimonio artístico de la nación, resguardado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Colección Acervo Patrimonial

La Colección Acervo Patrimonial se caracteriza por la heterogeneidad de sus piezas, procedentes de épocas y lugares distintos, de estilos, manufactura y tecnologías diversas, que fueron utilizadas para el trabajo cotidiano en oficinas hacendarias, o en su decoración, como: mobiliario, equipos de oficina, herrajes, objetos de ornato y artes aplicadas, pinturas, esculturas, filatelia fiscal y numismática, son objetos que el tiempo ha convertido en piezas de museo, testimonio del quehacer de la institución y de la estética funcional de su pasado. Una selección de este acervo integra la colección permanente del Museo de la SHCP, Antiguo Palacio del Arzobispado. Otra parte se exhibe en el Recinto Homenaje a don Benito Juárez y en las Áreas Protocolarias de la Secretaría, ambos ubicados en Palacio Nacional.

1.4.2 El museo de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público

Museo que presenta importantes exposiciones temporales sobre la plstica contempornea. Cuenta con una sala de proyeccin tctil dirigida a personas con discapacidad visual. Organiza ciclos de diversas disciplinas artsticas.

Remonta su historia a 1530 cuando fray Juan de Zumárraga adquiere dos casas erigidas por los conquistadores Andrés Núñez y Martín López sobre las ruinas de la pirámide de Tezcatlipoca, señor del inframundo y protector de los guerreros en la cultura mexica. Ahí se estableció el Obispado de México, segundo en la Nueva España.

En el año de 1629, al igual que numerosas edificaciones, quedó sepultada bajo el lodo después de una magna inundación. La modesta construcción original fue transformándose, alcanzó sus dimensiones y majestuosidad de Palacio en el siglo XVIII.

Es en 1861, en el marco de las leyes de la Reforma, este edificio se integra al patrimonio de la nación.

Desde 1994 se inauguró como museo de la SHyCP. Cuenta con dos salas de exhibición, la de la Colección Pago en Especie y la de la Colección Acervo Patrimonial.

El museo presenta actividades culturales: música, teatro, danza, conferencias, presentaciones de libros, exposiciones, talleres de artes plásticas (consultar cartelera mensual), envío de programación mensual y eventos. Realiza exposicionestemporales sobre la plástica contemporánea. Cuenta con una sala de proyección táctil dirigida a personas con discapacidad visual. Organiza ciclos de diversas disciplinas artísticas.

1.4.3 Los recintos históricos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público


Palacio Nacional

El Palacio Nacional resume una larga historia de siglos. Aun antes de construirse, el lugar que ocupará ya estaba señalado por su importancia: ahí se encontraban las habitaciones del hombre más poderoso que había existido en Mesoamérica. El Palacio llega al término del dominio colonial como la sede por excelencia del poder. Con la independencia del país su presencia, lejos de disminuir, se ve reforzada; de ahí en adelante el Palacio se afirma como sede de la autoridad suprema de la nación.

Situado en el lado oriente del Zócalo de la Ciudad de México, Palacio Nacional es el inmueble más grande de los edificios que rodean la Plaza y uno de los conjuntos arquitectónicos de mayores dimensiones del país. Su fachada principal, revestida con piedra de chiluca y tezontle, muestra, en su parte inferior y media, un estilo barroco sobrio de los siglos XVII y XVIII, y en su parte superior, construida entre 1926 y 1928, el estilo llamado neocolonial.

Con el tiempo, el Palacio Nacional se ha convertido en una muy sólida referencia para todos los mexicanos; este gran edificio situado en el corazón de la Ciudad de México se ha confirmado como el albergue simbólico de la máxima autoridad de la nación. El emplazamiento original de la edificación que Hernán Cortés mandó construir una vez que derrota a los pobladores originales, responde en primera instancia a la disposición de la ciudad tomada por los españoles: en su núcleo central se ubican los templos más importantes de los mexicas y en sus inmediaciones las suntuosas habitaciones de los dirigentes más destacados; es decir, ahí está localizada la médula del poderío azteca. Así, no es casualidad sino un meditado cálculo político que Cortés decida apropiarse de las suntuosas habitaciones del máximo mandatario azteca con el que se había encontrado: Moctezuma II.

Una vez que el edificio pasa de ser propiedad de Cortés a manos de la Corona se empieza a consolidar como la más importante referencia de la autoridad de esta última en tierras novohispanas. Ya para finales del periodo colonial ha logrado hincar raíces muy sólidas que corren paralelas a la afirmación de la Plaza Mayor, de la cual el Palacio es parte constitutiva. Esta plaza y su posición jerárquica en la ciudad —el complejo espacial más importante de la urbe— se proyecta desde que Cortés ordena diseñar la traza original de la ciudad. El proyecto integra la Plaza Mayor acotando tres de sus costados por las sedes de los poderes que los españoles imponen en la Nueva España: la Catedral, el Ayuntamiento y desde luego el Palacio Virreinal.

Al alcanzar México su independencia el Palacio refuerza su condición de sede del poder y la plaza se confirma y reactualiza como centro referencial de la ciudad y espacio que emblemáticamente representa a la nación en su conjunto. Los nuevos términos políticos que supone una República representativa, popular y federal implicaron la reformulación del diseño estatal, pues disponía que el supremo gobierno de la República se dividía para su ejercicio en tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. Por una parte la inexistencia de estas instituciones en el pasado colonial y por lo mismo la ausencia de sedes para ellas, más las angustiosas penurias presupuestarias que engorrosas acompañaron a la nueva nación en su nacimiento, impidieron su remodelación arquitectónica; sin embargo, confirmaron al Palacio, no sólo como asiento de los nuevos poderes constituidos, sino como residencia de los presidentes en turno. Así, el Palacio se reafirma como el primer edificio de la nación a lo largo del siglo XIX.

El crecimiento de la administración pública hacia finales del siglo XIX acarreó el paulatino abandono de importantes dependencias del ejecutivo y de los otros poderes que tuvieron su primer cobijo en Palacio Nacional, construyéndose nuevas instalaciones apropiadas a sus crecientes necesidades; sin embargo, estas circunstancias no disminuyeron la posición sobresaliente que el edificio había alcanzado hasta entonces; lejos de ello reforzaron sus muy importantes manifestaciones simbólicas, entre las más significativas fue la instalación de la campana de la parroquia de Dolores en un nicho especial colocado al frente de Palacio.

En el siglo XX el edificio, ya con un piso más, cambia sustancialmente su fisonomía, subraya su tradicional presencia en la histórica plaza y acrecienta su imagen en el imaginario colectivo. Asimismo, a lo largo de este siglo el Palacio se va liberando cada vez más de las obligaciones administrativas a las que estuvo sujeto en el pasado; ahora, en cuanto edificio se reformula cada vez más como espacio de la representación simbólica de la nación. Los murales pintados en sus paredes por Diego Rivera robustecen al inmueble como emblema y salvaguarda del devenir histórico de México.

La fachada principal de Palacio Nacional muestra tres ejes que corresponden a sus respectivas entradas monumentales. Los ángulos noroeste y suroeste rematan en torreones de estilo militar. El basamento abarca la planta baja, tiene 25 ventanas rectangulares de pequeñas proporciones El nivel inmediato superior ostenta el mismo número de ventanas, pero de mayores proporciones y protegidas con reja de hierro forjado. La mitad superior, con 39 grandes ventanas balconadas, está revestida con tezontle en varios tonos. Al tercer piso se le conoce como galería y posee 60 ventanas.

Hace tan sólo 20 años Tim Berners-Lee, experto en informática, presentaba un informe al Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) en Suiza; su propósito era que los científicos del mundo contaran con un medio de comunicación común para compartir los avances de sus investigaciones y poder, además, seguir las actividades académicas del Centro. Esta proposición conllevó eventualmente al despegue de una gran innovación: la creación de la web, la World Wide Web o Red Global Mundial (www) para navegar por internet. De entonces a la fecha la red ha crecido vertiginosamente; actualmente se cuenta con más de 80 millones de páginas web.

A comienzos de los años noventa del siglo XX, establece Juan Luis Cebrián en su libro La red, la implantación del www como una plataforma de fácil acceso y sencilla utilización aceleró un crecimiento gigantesco y desordenado de esta red, convertida ya para entonces en una auténtica “red de redes”, una tela de araña. Asimismo, señala que “La creciente pujanza del mundo del multimedia se fundamenta en el desarrollo de tres tecnologías punta: los microprocesadores (diminutos cerebros artificiales capaces de realizar millones de combinaciones por segundo), la transmisión óptica de datos, que permite que éstos circulen a la velocidad de la luz, y los sistemas de compresión y codificación de las señales digitalizadas.” Este proceso de digitalización —continúa Cebrián, puntualizando— consiste en la transformación de todo tipo de informaciones, ya sean imágenes, sonidos o grafismos, en un código de números (dígitos) que, para su comprensión por las computadoras, se expresa en base binaria, es decir, utilizando únicamente “ceros” y “unos”. La digitalización supone una mayor sencillez y precisión, lo que permite más rapidez en la transmisión y, sobre todo, gracias a la moderna compresión de la señal, consume mucho menos espacio en la frecuencia que utiliza, con la consiguiente reducción en los costos.

ee.

2.- La exposición ACERVOS artísticos de la NACIÓN en custodia de la SHCP

(Marco teórico de estudio de público)

Dentro de una exposición, la museología tradicional tenía un interés centrado únicamente en los objetos (Hernández, 1994). Con la aparición de “la nueva museología” en los años setenta, la museología como: la ciencia del museo (ICOM, 1970), los visitantes y su relación con el museo y sus contenidos constituyen un tema de interés creciente (Pérez Santos). Por lo tanto, los estudios de públicos son una fuente de datos de gran importancia para esta nueva concepción museología.

La American Association of Museums define estudios de visitante como:

El proceso de obtención de conocimiento sistemático de y sobre los visitantes de museos, con el propósito de incrementar y utilizar dicho conocimiento en la planificación y puesta en marcha de aquellas actividades relacionadas con el público (AAM, 1991)

Cabe mencionar que esta definición, aparte de incluir a los museos, incluye otras instituciones como zoológicos, jardines botánicos, galerías, monumentos arqueológicos, etc.

S.Bitgood (1993) menciona que hay que dividir la disciplina del estudio de público en áreas:

-Análisis y captación de público

-Diseño y desarrollo de exposiciones

-Diseño y desarrollo de programas de actividades

-Diseño de servicios generales

-Servicios de atención a visitantes

Existe un enorme rango de variables estudiadas en el área de los estudios de público. Según J.H. Falk y L.D Dierking (1992) existen tres contextos distintos en la visita al museo que son el personal, el social, y físico. Cada uno de estos contextos es continuamente construido por el visitante de una manera única e individual y la interacción entre ellos crea la experiencia de la visita (Pérez Santos).

Según menciona Eloisa Pérez Santos partiendo de esos 3 contextos, se pueden considerar 3 tipos de variables para incluir en el estudio de público, dando lugar a uno cuarto con la interacción de los tres primeros:

-Variables del contexto físico: incluye a todas aquellas relacionadas con las características físicas del espacio. Como por ejemplo, el espacio arquitectónico, el diseño de la exposición, los objetos, lugares de descanso, ubicación del museo, entre otros.

-Variables del visitante: son las variables para describir a las personas o estados de las mismas, desde una punto de vista sociológico o psicológico. Aquí entrarían la edad, el sexo, lugar de residencia, memoria, personalidad, experiancias previas, entre otros.

-Variables psicosociales: se relacionan con el contexto social de la visita. Abarca distintos niveles de la relación interpersonal, desde el más próximo (compañía durante la visita, interacciones entre el grupo), hasta el más lejano (todos lo visitantes del museo durante la visita, espacio personal disponible, etc.)

-Y por último la variable de la interacción entre los 3 grupos, es la que define el comportamiento del visitante, comprensión de información, consecuencias de la visita (desarrollo de nuevas habilidades, adquisición de conocimiento, cambio de actitud, etc).

En la metodología de este, para recoger datos se utilizan técnicas de otras disciplinas en las que se lleva a cabo la observación o técnicas de autoinforme. Por ejemplo, de la psicología se utilizan técnicas de medida de actitudes, medida del aprendizaje o estudio de mapas conductuales y cognitivos. Dentro de la psicología social, para muchos estudios de visitante, se utiliza la teoría del ocio que trata temas alrededor de la motivación de la visita (Hood, 1981; 1983;1993ª)

En el caso de la sociología y la antropología utilizan métodos como la encuesta, indicadores de eficacia y la observación participante.

Las técnicas de evaluación utilizadas en el estudio de visitantes deben seleccionarse en función del tipo de información que se evalúa en cada caso, de lo que se hará con ella y de los medios de los que se disponga.

Hablando de las técnicas de observación tienen como objetivo principal la descripción, codificación, cuantificación y análisis del ámbito de comportamiento que se desea evaluar (Anguera, 1994). Existen 2 tipos de observación según Screven (1976):

-Cued testing.- donde los visitantes son avisados que van a ser observados.

-Noncued testing.- donde no son avisados, y según Screven, es el método ideal para investigar características motivacionales, en función a la atención que el visitante muestra.

Como se mencionó con anterioridad, existen muchos tipos de variables a estudiar, y algunas de las que son más comúnmente estudiadas mediante la observación en los estudios de visitante son:

1.-Tiempo total de la visita.- obviamente, para este se tiene que tomar en cuenta la superficie y la cantidad de objetos expuestos, este ha desarrollado distintos índices:

1.1.- El Índice de velocidad de recorrido es uno de ellos y se puede saber mediante la división de la superficie de la exposición entre el tiempo de recorrerla. (Serrell, 1993;1996;1997)

1.2.- El índice de entropía es otro, también conocido como tiempo relativo dedicado a cada unidad del tiempo total. (Prats, 1989)

1.3.-Índice de densidad /tiempo.- puede considerarse una medida indicativa de la minuciosidad con que el visitante atiende a cada zona de la exposición. Se puede obtener dividiendo primero la superficie de la zona en metros cuadrados entre el número de unidades expositivas en la zona, después ese resultado se divide entre la media de tiempo total.

Para el estudio de la variable del tiempo total también se han tomado en cuenta tiempos relativos dentro de la visita (Prats, 1989; Pérez Santos, 1990) como son:

-El tiempo dedicado directamente a la interacción con la exposición.

-El tiempo de desplazamiento, que sería el tiempo utilizado para ir de una unidad expositiva a otra.

-Tiempo dedicado a hablar con las personas

-Instantes no dedicados a la exposición

2.- Atención dedicada a un área, zona o unidad expositiva concreta.- para este se toma en cuenta el tiempo por unidad dedicada en la exposición y el número de visitantes que se paran y observan un elemento. Estas estimaciones se utilizan como medida del poder motivacional de los elementos expositivos. También tiene sus índices:

2.1.-Poder de atracción.- total de visitantes que se paran ante un objeto, entre el total de visitantes que tienen oportunidad de hacerlo.

2.2.-Poder de mantenimiento de atención

2.3.-Porcentaje de visitantes minuciosos.- este se puede considerar como una mediad de eficacia de la exposición. Se calcula mediante el porcentaje de visitantes que se atienden más del 51% de las unidades expuestas.

2.4.- Índice de reciclaje.- número de veces que el visitante regresa en su recorrido para ver de nuevo una unidad. (Prats, 1989)

3.-Comportamiento dirigido a los elementos expositivos.- aquí se observan los movimientos dirigidos a los elementos de la exposición.

4.-Interacciones sociales.- trata de medir las distintas posibilidades y tipologías de interacción social posibles en el contexto de la exposición. Recordemos que la interacción social juega un papel importantísimo en la experiencia museística.

5.-Orden de la visita.- ha sido utilizado para determinar cosas como la capacidad de orientación de la señalización del museo (Cohen, Winkel, Oslen y Wheeler, 1977) , las áreas más y menos frecuentadas como medida del poder motivacional que éstas ejercen sobre los visitantes, patrones de circulación en el museo, distribución de tiempo para los elementos de la exposición y servicios del lugar.

Existen muchas más variables, y estas son algunas de ellas, que según Eloísa Pérez Santos son más significativas y utilizadas en estos estudios.

En la observación pueden existir algunas complicaciones, como por ejemplo, en caso de no ser avisados que serán observados y en el recorrido lo descubren, los sujetos observados puede que modifiquen su comportamiento. También sería un problema ética ya que el hecho de ser observado supone un riesgo de invasión de privacidad.

Otra torcedura que se puede ocurrir es el hecho de que el observador se anticipe a las conductas aun no observadas, basándose en conocimiento previo o por el deseo de obtener determinados resultados. Para controlar estos y otros problemas que pudieran ocurrir puede llevarse a cabo el entrenamiento de los observadores o también la utilización de doble observación.

Otra de las técnicas empleadas para el estudio de público son las llamadas técnicas de autoinforme. Estas comprenden a aquellas técnicas en las que el propio sujeto investigado es el que informa, de manera verbal o escrita, acerca de simismo, de lo que hace, siente o piensa (Bellack y Hersen, 1977; Fernández Ballesteros, 1983). En estas entrarían las entrevistas, cuestionarios, grupos de discusión, encuestas, etc.

Según Stettel (1990), información acerca del impacto de la visita del sujeto en el lugar, de la comprensión o interés en las materias, u otros mensajes cognitivos y afectivos pueden ser alcanzados por los autoinformes. Por su parte, McManus (1991) señala que los autoinformes ayudan a:

- Determinar niveles de satisfacción

-Precisar las preferencias ante la exposición

- Describir conductas del visitante

-Identificar necesidades

-Evaluar exposiciones o elementos de la misma.

Entrevistas y cuestionarios.-

3. El ocio, una necesidad humana

El ocio es una experiencia gratuita, necesaria y enriquecedora de la naturaleza humana. Desde Aristóteles a nuestros días múltiples tratadistas y filósofos, al intentar precisar la naturaleza del ocio, han encontrado necesario definir también algún concepto de felicidad. Y es que el ocio, desde un punto de vista individual, tiene mucho que ver con la vivencia de situaciones y experiencias placenteras y satisfactorias.

El ocio implica una cierta actitud de no hacer, de «íntima falta de ocupación»; de ahí que se pueda decir que el ocio está directamente relacionado con la percepción receptiva y contemplativa del ser.

Subjetivamente la palabra ocio es sinónimo de ocupación gustosa, querida y, por consiguiente, libremente elegida. El área de Recreación Terapéutica, presupone que las acciones de ocio son el resultado de una libre elección, llevada a cabo por razones intrínsecas, que convierten a la actividad realizada en un fin, en lugar de ser un medio para otra cosa.

3.1.1 Componentes del ocio humanista

El ocio humanista se diferencia de otras vivencias por su capacidad de sentido y la potencialidad de crear encuentros creativos que originan desarrollo personal. El ocio vivido como encuentro nos entrelaza siempre con la vida de los otros; es, por tanto, una experiencia trascendente que nos abre horizontes de comprensión y conocimiento. El conocimiento no es algo ajeno a la vivencia de ocio; al contrario, a mayor conocimiento más capacidad de comprensión y satisfacción.

El ocio para ser considerado humanista debe contener tres factores que llevan a realizarnos, conocernos, escaparnos de la rutina y la dura realidad de cada día, a recuperar el tiempo perdido por las frustraciones y desengaños. Estos factores que serán desarrollados más adelante son: Libre, autotélico y lúdico.

El elemento central de este enfoque es la libertad, sobre todo libertad para llevar a cabo la elección de un acto y, en bastante menos medida, la libertad definida como «libertad circunstancial», es decir, la relacionada con la posibilidad de hacer en función de la disponibilidad, la capacitación y grado de responsabilidad.«La libertad, es la capacidad del hombre para hacerse cargo de su propio desarrollo. Es nuestra posibilidad de formarnos a nosotros mismos. Es la otra cara de la conciencia de sí mismo». A una mayor conciencia de sí mismo corresponde una mayor cota de nivel de elección y, consiguientemente, de libertad.

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